Es tan fácil olvidar la fuerza que tienes dentro de ti
cuando la vida pone su peso sobre tus hombros, es muy difícil aferrarse a la
esperanza, creer en días mejores, confiar en que el destino y la fe están de tu
lado cuando todo lo que gira a tu alrededor esta aparentemente tan fuera de
control. Da tanto miedo pensar que hay una pequeña posibilidad de que no estés
bien, que te sientas así para siempre, que nadie esté de tu lado, pero incluso
cuando te sientes impotente, debes saber que esa no es la verdad.
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En lo más profundo de tu corazón, en el rincón más alejado
de tu mente, sabes que hay una pizca de positividad. Sabes que en todo lo que
has luchado, todo lo que has perdido, cada lección que has aprendido, te has
vuelto más fuerte. Y ahora mismo, no importa lo pesada que se sienta tu alma,
debes recordar que la esperanza todavía existe. Debes recordar que eres más
fuerte de lo que piensas, que eres amado, que te cuidan familiares y amigos y
extraños y Dios, y que nunca estás solo.
Necesitas mirar hacia atrás, a los lugares en los que has
estado y donde creciste, las personas que te han lastimado y a quienes has
perdonado, los momentos en los que no creías que pudieras levantarte y, sin
embargo, lo hiciste, los días en los que saliste de la cama sin fe y sin propósito,
pero encontraste tu camino, las veces que casi te rindes, pero no lo hiciste. No
importa tanto que hayas vuelto a caer en la desesperación, lo que importa es
que reconozcas que ya has superado tanto y, por lo tanto, eres capaz de ganar
esta batalla actual. ⠀⠀
En el centro mismo de tu ser se encuentra la fuerza, la
perseverancia, la confianza y la voluntad de continuar. Esos sentimientos
pueden verse eclipsados por el miedo, la duda y el dolor, pero siguen ahí. Y
sé que todavía eres tan capaz de levantarte, de continuar, de luchar para salir
de esta oscuridad.
Aún hay esperanza.