A
los amigos que nos recuerdan quiénes somos realmente cuando lo olvidamos,
cuando comenzamos a actuar fuera de lugar y nos ponemos en situaciones que no
reflejan nuestros valores, nuestras creencias o nuestros corazones.
A
los amigos que nos apoyan, incluso si no están de acuerdo con lo que estamos
haciendo o diciendo, pero aun así aparecen inesperadamente para asegurarse de
que no tengamos problemas, y que hacen todo lo posible para estar allí para
nosotros, incluso cuando los alejamos, estos que nos cuidan desde el cristal de
la ventana cuando cerramos nuestras puertas.
A
los amigos que nos protegen de las personas con malas intenciones, de aquellos
que no quieren lo mejor para nosotros, de aquellos que dicen amarnos para que
puedan aprovechar lo que tenemos para ofrecer, a los que huelen sus mentiras a
kilómetros de distancia y nos advierten, los que ven sus verdades cuando
creemos sus mentiras, los que realmente nos respaldan cuando estas personas nos
apuñalan por la espalda.
A
los amigos que hablan por nosotros cuando no podemos hablar por nosotros
mismos, los que nos hacen ese llamado de atención que necesitamos cuando hemos
estado en la negación o en la oscuridad durante demasiado tiempo, a los amigos
que se quedan y nos ayudan a superar estos tiempos difíciles en lugar de juzgar
y alejarse.
¡Gracias! por ser nuestra luz en estos momentos, gracias por recordarnos que no tenemos que quedarnos estancados, gracias por salvarnos cuando no podemos salvarnos a nosotros mismos.
¡Gracias! por ser nuestra luz en estos momentos, gracias por recordarnos que no tenemos que quedarnos estancados, gracias por salvarnos cuando no podemos salvarnos a nosotros mismos.
Gracias
por ver en nosotros lo que olvidamos ver a veces, gracias por seguir creyendo
en nuestra fuerza cuando somos frágiles y creer en nuestra sabiduría cuando
somos tontos, gracias por darnos un hombro para llorar cuando se desata el
infierno.
Y
finalmente, gracias por quedarse, por estar allí, por recoger las piezas rotas, gracias por asegurarnos de que no estamos solos cuando hacemos nuestro propio
desastre, que todavía tenemos personas que se preocupan lo suficiente como para
interferir cuando algo anda mal, gente que puede sentir cuando estamos en
peligro, personas con las que realmente podemos contar, gracias por ser nuestra
llamada de emergencia, incluso cuando no es una emergencia, gracias por pelear
nuestras batallas con nosotros, incluso cuando no salimos victoriosos y, sobre
todo, gracias por afrontar las pérdidas con nosotros y amarnos a pesar de todo
hasta que estemos sanados nuevamente.
Dedicado para todas esas hermosas personas que me rodean y que hoy día puedo llamarlos amigos y amigas porque sencillamente esa palabra les queda perfectamente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario