En estos últimos meses, siempre me encuentro buscando viejas
fotografías, las que hemos tomado en esquinas aleatorias, bosques silenciosos y
caminos de la ciudad vieja, ya sabes, las que hemos capturado cuando estábamos
demasiado felices para siquiera pensar en nosotras mismos.
En estos últimos meses, siempre me encuentro sonriendo, pero
no del tipo que te hará reír a carcajadas, recuerda que siempre habrá una gran
diferencia entre sonreír con los dientes parpadeando y sonreír con el corazón
brillando como lo hicieron nuestros ojos al mirar el obturador de la cámara.
En estos últimos meses, todo lo que puedo hacer es soltar
una pequeña carcajada mientras nos miramos a nosotros mismos porque sé que
nunca más podré volver a estar en esa anterior fase.
Cada día, es cada vez más difícil admitir que extraño mi
vida anterior, pero así es como funciona. Sabes, extraño mucho la forma en que mirábamos al espejo sin
preocuparnos demasiado por nuestra piel, o por que nuestro cuerpo se adelgace, se
está volviendo más miserable ver cómo tu brillo se desvaneció lentamente
mientras estaba ocupada usando un disfraz.
Echo de menos la forma en que rastreabamos nuestro cuerpo
desnudo, aunque ahora me siento orgullosa de cada hueso que se ve como un bulto
perfecto en una gran escultura e incluso la forma en que nuestras pupilas se
dilatan al mirar ese reflejo.
Echo de menos la despreocupacion de ese entonces, cuando quería
crecer y comerme el mundo, porque siempre decía “el mundo no me va a usar, yo
soy la que lo voy a usar a él” y ahora miranos, en un camino de doble via sin
saber para donde ir.
Exraño de verdad esos días, pero ya no puedo llorar, ahora
tengo que ser mas fuerte de lo que fui.
Eso es todo en unos cuantos años creo que volveré a hablarte
y a contarte como nos ha tratado la vida, pero, si no lo hago, ya debes ir
pensando cual fue el camino que realmente decidí tomar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario