Me preguntaron ¿qué veía en él? y me pregunté ¿qué no ven ustedes en él?
Vi la forma en que sus labios florecieron en esa sonrisa que
conmovía la vida.
Cómo nunca dejó que nadie se acercara a él, como si
estuviera protegiendo su corazón a pesar de que ya había sido destrozado, me
miró a los ojos y juro que vi un universo entero a través de sus pupilas
brillantes.
Sentí terremotos dentro de mí cuando dijo mi nombre.
Es tan guapo cuando está cansado e incluso cuando parece que
ya no puede llevar las bolsas debajo de sus ojos.
Lo extraño cuando estoy con él y lo extraño cuando no está.
Es tan feroz y nunca se esconde detrás de nadie.
Tiene tanto amor dentro de él, lo puedo decir porque cuando
habla de lo que le apasiona o de los que ama, empieza a emanar luz.
A veces sonríe con esa sonrisa genuina y desaparece tan
pronto como parpadeo.
Su risa me ayuda a respirar cuando mis pulmones se rinden.
Lo miro, las estrellas en sus ojos, la vía láctea en su piel
y juro que es parte del cielo.
Él esconde todos sus sentimientos detrás de su cara de niño
rudo y lo amo por eso.
Cuando está triste, todavía sonríe con los dientes. Cuando él
está feliz, los pájaros comienzan a cantar.
Me preguntaron ¿por qué lo amas? y yo les pregunté ¿por qué
no?
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